Como ser Hma. de los Ángeles Custodios

Cualquier mujer que desee pertenecer a nuestra Congregación realizará el camino marcado en las siguientes etapas.

 

Postulando

Desde el momento que una joven o mujer adulta siente la vocación y se plantea su incorporación a la vida religiosa en nuestra Congregación, entra  en contacto frecuente con alguna de nuestras comunidades. Una Hermana le acompaña y guía en este proceso previo a su entrada. Cuando se considera que es el momento de dar este paso en el seguimiento de Jesucristo, la aspirante se incorpora a una Comunidad en calidad de Postulante. Aquí empieza su proceso de formación al tiempo que comparte el modo de vida y algunas tareas de esta Comunidad de referencia.

Noviciado

Es un tiempo de formación intensa.

Tiene porobjeto que las jóvenes conozcan mas su vocación y el espíritu y vida de la Institución. En este periodo la novicia va conformando sus criterios y forma de vida con los valores del evangelio, profundiza en el amor de Jesucristo y se prepara para compartir con Él,  en comunidad con las demás Hermanas, su Misión salvadora. Al final de este periodo la novicia emite sus primeros  votos  de  pobreza,  castidad  y  obediencia. 

    El noviciado tiene una duración de dos años.

Juniorado

 Después de la Profesión de los primeros votos la Hermana Ángeles Custodios trata de consolidar su vocación; profundiza en la vida espiritual  y hace suyo el carisma de la Institución en toda su variedad y riqueza; participa plenamente en su vida y Misión unida al resto de las Hermanas.

   

Durante la etapa de votos temporales la Juniora  trabaja en las tareas apostólicas y sigue su proceso de formación. A los tres años renueva los votos temporales y, después sucesivamente cada año, hasta que el Instituto y ella misma consideran madura su vocación. Es el momento de la Profesión perpetua.

Formación Permanente

 Cada Hermana Ángeles Custodios está en un proceso de formación permanente. Esto significa crecer en el conocimiento de Jesucristo, en su unión con Él  y en la entrega de su vida desde la realidad de lo cotidiano.

    La formación humana y cristiana de los niños y jóvenes que asisten a nuestros Centros, la acogida en nuestras propias casas de quienes más nos necesitan y la proclamación del mensaje de Jesús en el espacio social de la gente sencilla son tareas de la Misión que exigen nuestros mejores esfuerzos y una continua renovación.